Hoja Informativa:
Las Pruebas Rápidas de VIH y sus resultados

Desde el descubrimiento del VIH, la tecnología de las pruebas diagnósticas ha evolucionado sustancialmente y en paralelo con los nuevos descubrimientos sobre la patogénesis del VIH/SIDA, ello ha generado el flujo dinámico de estos ensayos, en el que unos han sido dejados de lado, siendo actualmente reemplazados por aquellos que tienen mejor desempeño. Las pruebas rápidas no sólo han mejorado su sensibilidad y especificidad, sino que ahora son capaces de hacer diagnósticos simultáneos con otras ITS y detectar antígenos del VIH. Las pruebas rápidas permitieron llevar los exámenes fuera de los establecimientos de salud. Las Pruebas rápidas a pesar de ser exámenes de diversa metodología y diferente capacidad diagnóstica, tienen ciertas características en común: su tiempo de ejecución es de 20 minutos o menos, no necesitan equipamiento (pueden realizarse fuera del laboratorio) y tienen incorporados sistemas de control de calidad interno.

 

En el Ecuador, el algoritmo actual para la realización del tamizaje de VIH consiste en la utilización de dos pruebas rápidas. La primera de 4ª generación que permite detectar antígenos y anticuerpos del VIH y la segunda de 3ª generación que permite detectar solo anticuerpos del VIH. Si una persona tiene resultado reactivo, tanto en la prueba de tamizaje, como en la segunda prueba, se considera que es portadora de VIH y deberá ser enrolada en una Unidad de Atención de Personas Viviendo con VIH.

 

Un resultado No Reactivo excluye la infección por el VIH, excepto, si la exposición al VIH ha sido reciente. Este resultado (No Reactivo) no quiere decir, en su totalidad, que la persona no haya contraído la infección por VIH, por eso es importante que se realice nuevamente la prueba rápida de VIH a los tres meses, si se la realiza con una prueba de tercera generación, y en un periodo menor, si se la realiza con una de cuarta generación, ya que esta permite detectar entre la segunda y octava semana después de haber contraído el VIH.

 

Las pruebas diagnósticas tienen limitantes que se expresan a través de falsos positivos (falsos reactivos) y negativos: falsos no reactivos cuando un individuo infectado con VIH tiene pruebas diagnósticas negativas o no reactivas.

 

Las limitantes que expresaban algunas marcas de pruebas rápidas se ha visto compensadas con la alta sensibilidad que las pruebas de tamizaje tienen en la actualidad y que se encuentra estrechamente relacionada con el período de ventana, que es el tiempo que se demora en detectar los anticuerpos para VIH en la sangre de la persona.


1. Falsos positivos: puede ocurrir que un individuo que no está infectado por VIH tenga pruebas diagnósticas reactivas, pero estos casos son de fácil comprobación debido a las pruebas confirmatorias (carga viral plasmática), estos resultados son producto de causas variadas, dependen de ciertas condiciones derivadas de la persona y del método diagnostico (calidad de los antígenos y principio técnico), por reacciones cruzadas, por la presencia de anticuerpos con características similares a los anticuerpos anti-VIH producto de otros agentes infecciosos, o por enfermedades autoinmunes, vacunas, incluso con ciertas neoplasias.

 

2. El embarazo también puede ocasionar reacciones cruzadas, ya que la placenta normal contiene moléculas similares a los antígenos del VIH.

 

3. Otros factores dependientes del laboratorio. Entre ellos la calidad de las muestras sanguíneas (fallos en la extracción o su identificación, contaminación bacteriana e inadecuada conservación), y la especificidad del ensayo utilizado.